El Juego de los Idiotas

jueves, agosto 31, 2006

Entrevista a Joaquín Krémel


Joaquín Krémel se describe como hombre de teatro que se transforma cuando sube a un escenario.

«El público palentino sabe lo que es el teatro»

Parece que a usted siempre le han gustado los papeles cómicos...
A mí lo que me gusta es hacer buenos trabajos. Sin embargo, últimamente venden más las obras y series cómicas, tanto en el teatro como en la televisión. Pero la última representación que he realizado antes de La extraña pareja era muy dramática.
¿Usted es un hombre de teatro, sin embargo el mayor éxito en cuanto a audiencia lo tuvo con Hostal Royal Manzanares en TVE. ¿Qué significó la serie para Joaquín Kremel?
Hostal Royal Manzanares se convirtió es un bombazo. Para mí fue algo hasta cansado. Yo tengo una larga carrera, pero esta serie me hizo archiconocido. La televisión de hoy en día ya no produce esos bombazos, salvo en excepciones, hay muchísima competencia.
¿Por qué esa preferencia por el teatro?
Desde el comienzo el teatro me ha emocionado. Siempre he sentido ese gusanillo al subirme a un escenario. Aquí, en Palencia, todos los años esa sensación de un público tan familiar y tan entendido es espectacular y muy entrañable.
¿Cómo describiría a su personaje dentro de la obra La extraña pareja?
Es una persona llena de aristas, muy compleja. Es un maniaco del orden. Es un llorón y, desde luego la persona que vive a su lado no es nada afortunada.
¿Hay alguna similitud entre el personaje y el actor?
No, por suerte. Menos mal (risas).
Hay algunos expertos que aventuran que el teatro está de capa caída, ¿qué opina?
El teatro goza de una mala salud de hierro de masas. Se trata de un género que no puede albergar demasiada gente. A las representaciones sólo van los amantes del género, los más exquisitos.
¿Qué le diría a los palentinos para que se animasen a ver la obra?
La extraña pareja ya está en Palencia y que vayan a comprar la entrada de inmediato.

J.J.López

miércoles, agosto 30, 2006

Entrevista a Pedro Reyes



Pedro Reyes es, sin duda, uno de los humoristas más populares del país. Pero además, es actor de cine, teatro y televisión, productor, escritor, director de cine y músico. El cómico forma parte de la obra de teatro La Curva de la Felicidad estrenada en Palencia.

«Hago un humor con poesía»

Pedro Reyes es una persona que es tal y como la vemos por la televisión. Humilde y sencillo, el artista se muestra muy natural durante toda la entrevista en el hall del Ortega.
Usted debía ser el graciosete de su pandilla, ¿verdad?
Qué va, qué va. Era el que me anticipaba a lo que iban a decir los demás. Por eso, poco a poco me fui dando cuenta de que, de alguna manera, hacía reir, porque mis amigos me decían «oye Pedro que eres bueno...».
Sin embargo, a usted más que las risas le iba la poesía, ¿por qué al final se decantó por lo cómico?
Yo diría que me considero poeta, pero soy mejor humorista (risas). La verdad es que hago un humor con poesía. Además, sigo haciendo mis pinitos en el mundo de la lírica cuando tengo tiempo.
Ultimamente le hemos visto en el programa Mira quién baila en TVE ¿le ha gustado la experiencia?
Muchísimo. Al principio me impusieron que fuera a bailar, pero luego le vas cogiendo el gustillo y acaba por engancharte. Además, todo era por una buena causa y es algo que no dudaría en volver a hacer.
Parece que le gusta más el teatro que la tele, ¿por qué?
El teatro es más directo, más cercano, es como más suelto. La televisión está más jerarquizada y estás como metidito en la pantalla. A mi este género me encanta.
En La Curva de la Felicidad, interpreta a Quino un cuarentón del que se acaba de separar su mujer y qué se encuentra en plena crisis, ¿qué similitudes tiene Pedro Reyes con su personaje?
La edad y poco más. En esta obra de teatro los personajes lo pasan muy mal y los espectadores de fábula. No es fácil convivir con la crisis de los 40 y mi personaje lo pasa muy mal, porque ve que, tras la marcha de su mujer, tiene que tomar todas esas decisiones que no tomaba antes.
¿Qué le diría a toda esa gente que tiene cuarenta y pocos y que tiende a deprimirse?
Qué hay que ser feliz y que la vida es muy larga y hay que tomársela con humor. No se puede uno venir abajo por los años.
Dicen que es más difícil hacer reir a un castellano que a un andaluz, ¿es cierto?
No. ¡Hombre! somos diferentes por naturaleza, pero si el espectáculo es bueno, las risas están aseguradas y la comedia que estrenamos en Palencia es muy, muy, buena.
Tu personaje prefiere estar casa con su mujer. Entre tus preferencias, ¿soltero de juerga o casado y al cine?
Las dos cosas (risas de nuevo). Aunque si me dieran a escoger entre las dos opciones, diría separado, que así se han vivido las dos cosas.

J.J.López

viernes, agosto 25, 2006

No tiene precio


Olvídalo…borra esos rostros ensangrentados. No basta con desearlo, porque arrojar esas imágenes al baúl de los recuerdos se antoja como una tarea imposible en la que sólo el tiempo dictaminará la huella dejada por los acontecimientos.
Los héroes de Villada quieren correr un tupido velo sobre esas escenas tan dramáticas de las que fueron protagonistas en primera persona.
Sin embargo, los demás tenemos que recordarlo porque no tiene precio esa ayuda desinteresada de cientos de personas que un servidor tuvo el lujo de entrevistar. Aún en lo más profundo de la noche, retumban en mis oídos, las palabras de Cayo, de Verónica, de Jonatan y de muchos más que veían emocionados como personas a las que habían ayudado fallecían irremediablemente.
No tiene precio compartir cinco minutos con los trabajadores de Facundo. Ver como estos hombres hechos y derechos no dudaron ni un minuto en lanzarse con lo puesto a ayudar a esas pobres personas, que sin comerlo ni beberlo, se encontraron con la desgracia en esa vía de Tierra de Campos.
No puedo evitar derramar una lágrima por los fallecidos, pero también por estos valientes que demostraron al mundo que el ser humano, pese a las barbaridades que comete, es capaz de darlo todo por el prójimo. Ellos son los verdaderos héroes y no esos que nos vende la tele un día sí y otro también, vestidos a rayas, de blanco o micrófono en mano.
No dejo de pensar en esa batería de agradecimientos a Villada por la labor desempeñada durante el fatídico día. Y es que los políticos y demás personalidades saben que si el tren hubiese descarrilado un kilómetro antes o después podríamos estar hablando de una de las peores catástrofes de la historia. Por ello no me cansaré de deciros que no tiene precio haberos conocido y sólo tengo palabras de agradecimiento por haberle enseñado a este periodista el significado, con letras mayúsculas, de la palabra solidaridad.
A todos los vecinos de Villada, mil gracias, una vez más.

J.J.López

miércoles, agosto 23, 2006

Héroes Anónimos


Comúnmente el héroe posee habilidades sobrehumanas o rasgos de personalidad idealizados que le permiten llevar a cabo hazañas extraordinarias y beneficiosas. Esto es lo que dice el diccionario de este ser, pero no hace falta buscar en la mitología o el folclore para encontrar este tipo de personas.En Villada, el número de ciudadanos que se entregaron a la labor de ayudar a las víctimas pueden contarse por centenares. A estos héroes se les pudo ver en los lugares donde sucedió el accidente, en los traslados a los hospitales y en todo aquel sitio donde alguien reclamaba ayuda.Sus casas, su comida y todos los demás servicios imaginables se convirtieron durante unas horas en un peculiar hospital de campaña que prestó todos las ayudas necesarias a los afectados.

CRONOLOGÍA.
Poco antes de las 16 horas, cuando la mayoría de los vecinos de la zona se disponían a echarse la siesta, un estruendo les alteró. Al sónido le siguió una oleada de gritos escalofriantes que hicieron que los vecinos de la zona saliesen de sus casas a averiguar lo ocurrido.La primera en ver lo que había sucedido fue Verónica Fernández. Esta vecina paseaba con su hijo y su perro cuando advirtió una nube de humo que lo inundaba todo y que no dejaba ver nada. «Al principio pensé que los trabajadores de Renfe habían sufrido un accidente o que se trataba de un derrumbe de algún muro». Sin embargo, poco a poco, esa nube de humo dió paso al horror, y los restos del tren que realizaba la ruta Galicia-País Vasco aparecieron de la nada. Casi sin darles tiempo a reaccionar, corrió a su casa a avisar a las emergencias. Su hijo de cinco años aún pregunta que es lo que ha sucedido.Mientras tanto, en otro lugar cercano a la vía, Cayo Espinel, se disponía a echar una cabezadita cuando el estruendo se lo impidió. En un abrir y cerrar de ojos se encontraba con su sobrino golpeando las ventanas y puertas del tren para sacar a la gente. No podían imaginarse lo que se iban a encontrar allí. «En el primer vagón rompimos la puerta y los cristales con ayuda de un tubo y de los martillos que llevaban los obreros de Facundo. La gente salía como podía. La mayoría estaban idos y muy asustados», afirma Cayo. Lo peor llegó cuando alcanzaron el vagón arrastrado tras el descarrilamiento. «Al romper la ventana vimos a personas atrapadas y en muy mal estado, apenas podía contener la impotencia por no poderles ayudar». La chapa y los propios asientos del tren habían dejado, por lo menos, a cuatro viajeros atrapados. «Uno de los chicos ingresados en Valladolid me decía que le quitara los cables, pero no tenía ninguno. Menos mal que no vió que debajo de él se encontraba un hombre degollado por una chapa». Pese a este panorama, Cayo y su sobrino estuvieron ayudando cerca de cuatro horas a los servicios sanitarios. «Lo primero que se me vino a la cabeza es el 11-M, no daba crédito a lo que estaba sucediendo en mi pueblo».Poco tiempo después del estruendo, Jonatan Urruzola, trabajador de Facundo, alertado por los chóferes de los camiones, salió corriendo tras ver el estado del tren. «Me dirigí a uno de los vagones que estaba encendido y junto con otros compañeros, martillo en mano, rompimos las puertas y las ventanas para sacar a las personas». El mismo trabajador apenas puede contener las lágrimas hablando de la impotencia al no poder rescatar a todos.inolvidable. En la zona de las viviendas de Renfe, no podrán olvidar lo sucedido en la tarde del 21 de agosto cuando ese sonido del tren, que tan a menudo les desvela el sueño, se convirtió en un verdadero estruendo que acabó con la vida de seis personas y dejó secuelas en más de 400.Para el recuerdo, lo que debe perdurar son los cientos de personas, hombres, mujeres y niños que dejaron a un lado todo para trabajar al unísono en pro de unas personas que, sin comerlo ni beberlo, se encontraron con el infortunio. Gracias por esta lección de solidaridad. Gracias por ser unos verdaderos héroes.

J.J.López

miércoles, agosto 16, 2006

No me la des


Qué levante la mano aquel que no tenga un amigo pesado. Ese que aparece en los momentos más inoportunos para calentarte la oreja con mil y una gilipolleces relacionadas con su estúpida vida y sus quehaceres diarios.
El amigo se debe pensar que la gente vive para escuchar la verborrea barata de su propio fanatismo por el mismo. Lo lleva claro.
Salir, comer, incluso ir al cine se puede convertir en un auténtico suplicio cuando Mengano hace acto de presencia. El pesado no se cansa de comentar la película y hasta los niños se dan cuenta de la tontería suprema de este individuo.
Pero la bobada no se termina ahí. Qué me dicen de los viajecitos en buses urbanos y transportes de la misma índole. Menudos escalofríos le entran a uno cuando visualiza a ese pelmazo subir al autobús. Tratas de esconderte en el asiento, pero el tío parece tener un radar y siempre te encuentra, pese a que el transporte público esté lleno hasta la bandera.
A partir de entonces comienza lo bueno, te espera un maravilloso viaje de charla entretenida que ni Fidel Castro aguantaría.
En a penas diez minutos de trayecto, en el que suplicas que el conductor corra un poquito más, conoces los entresijos de cualquier bobada que se le pase por la cabeza a este robatiempos sin escrúpulos.
Sin embargo, lo peor no son los encuentros fortuitos, lo malo es cuando se trae el temario preparado. El tío odia el silencio y eso del que calla otorga lo deja para las misas y demás actos de absoluta religiosidad. Es capaz de empollarse el consumo por kilómetro de todos los modelos de coche habidos y por haber para que no tengas ni un sólo minuto de aburrimiento. Qué suerte la tuya.
Y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, le mando un recadito a este plomazo de aupa: la próxima vez que me veas cruzarme de acera, no me la des. Mejor solo que mal acompañado, porque quién te tiene de amigo para que quiere enemigos. Anda y mira a ver si ando por ahí.

J.J.López

Extraña tarde de verano



Pese a todo desconfié. Todo indicaba que algo raro estaba sucediendo en esa noche del mes de agosto. El cielo estaba rojizo al más puro estilo de leyenda bequeriana y un viento cálido movía las hojas de la alameda que llevaba hasta el cementerio. Mombuey no es un pueblo que se caracterice por las mil y una maldiciones de los pueblos de la Galicia cerrada, por lo que sus habitantes desconfían antes de dejarse llevar por las fantasías. Pero ese día, algo era diferente… costaba respirar en los aledaños de la villa.
Nos remontamos al verano de 2004, a un día de la segunda quincena del mes de agosto. Todo comienza con el entierro de uno de los vecinos más conflictivos del pueblo. Su muerte, un suceso trágico en un embalse cercano. Repentinamente, durante las últimas palabras del cura, una nube descarga encima de los que asistíamos al funeral. Sin tiempo de mirar al cielo, un rayo ilumina toda la sierra colindante al campo santo. Sin mediar palabra, los asistentes abandonan el lugar.
Pasadas las horas, un grupo de niños juegan y montan en bicicleta en el parque que se sitúa por debajo del cementerio. Uno de ellos, de poca edad, se sorprende al mirar el cielo. Un tono rojizo parece fluir de la nube que sobrevuela el campo santo. El chaval corre hasta el bar más cercano a contar lo visto a uno de los jóvenes del pueblo. Éste, sin acabarse la cerveza de turno se dirige hacia el lugar de los hechos y observa como el cielo muestra un color infernal… quién sabe si fruto de los bonitos atardeceres estivales.
Algún lugareño graciosillo mencionaba el ya famoso “El cielo caerá encima de nuestras cabezas”, al más puro estilo de Asterix el galo.
Con la noche, el tono del cielo continuaba inamovible, pero el sol hacía horas que había desaparecido. Del firmamento unas luces extrañas surgían poco a poco y permanecían inmóviles sobre la necrópolis. Ahora el interés ya no era cosa de niños. Jóvenes y adultos miraban el cielo y buscaban la localización exacta del fenómeno.
Las pandillas de chicos se desplazaban hasta el lugar. Los destellos ahora avanzaban con ritmo irregular alejándose del municipio. Algún meapilas emulando a Fox Mulder en Expendiente X, ya estaba avisando al Ejército del Aire…
Mientras tanto, la noche se veía interrumpida por una serie de flashes, que sólo hacían que acentuar la fantasía de los presentes. Hubo incidentes con diferentes coches: motores que no arrancan, volantes que se giran… y algún que otro suceso difícil de explicar.
Al final, tal y como apareció, la luz se esfumó sin dejar ni rastro. Por su parte, el color rojizo del cielo había sucumbido ante el velo de la noche. Los más crédulos hablaban de ovnis y los más fantasiosos del espíritu del difunto… pero de hecho, la prensa local se hizo eco de lo acontecido -“Extrañas luces recorren el cielo de la Sierra de la Culebra”… pero que quieren que les diga… yo no lo tengo claro. Pese a todo desconfié.

J.J.López

Estafadores y usureros


Qué gran mentira lo de las rebajas. Estoy harto de las semanas fantásticas, días de oro y demás milongas que se inventan algunos comerciantes para darnos gato por liebre.
Mary la Collares y Laurita la Pija se pasan el año esperando las susodichas para comprarse esa camiseta super mega guay tasada en 30 euros y que pasará a costar los 29,99999… euros de turno. ¡Uf, tía! ¡Vaya rebajón! ¡Valientes imbéciles! No se dan cuenta de que son unas víctimas más de esos buhoneros disfrazados de corderos que ponen la sonrisa cuando ven a semejantes ejemplares introducirse en su peculiar matadero acondicionado con esa música pegadiza que dice compra, compra.
Son estafadores sin escrúpulos, que ríase de Julián Muñoz en Marbella. Buscan todo tipo de tretas y artimañas para convencer al cliente de que sus existencias son las mejores. Sin embargo, no se puede clasificar a todos por igual. Hay una tipología muy diferenciada entre estos maestros de la labia y las adulaciones.
El primero, sería el ya citado sonrisa Profiden, que parece salido de un anuncio de compresas de lo feliz que se siente al ver como el cliente se marcha con la correspondiente clavada entre pecho y espalda. El segundo, sería el típico pesado. Si, ése que parece tan agobiado y que está dispuesto a rebajarte dos cochinos euros para que te tomes un café…¡y tú tan contento! Pero, sin duda alguna, el tercero es el peor. A este robalatas le trae sin cuidado lo que tú hagas en la tienda. Se trata de un empleado que no entiende de modales, colocado en ese puesto por ser cuñado de la Melencia. Cada cosa que te muestra es un segundo que le estás quitando de hojear su revistita de los cojones.
Asi que viendo el panorama, Mary y Laurita, como dos analfabetas redomadas, que se piensan que lo de ocultarte los precios previos al periodo de rebajas es parte del esconderite leré, se marchan a su casa a la espera de una nueva edición de compras.
Por favor, cuentos chinos, pero con modales.

J.J.López

Urbanitas y ladrillos


Ni todo el monte es orégano ni toda la gente de pueblo es analfabeta. Ya está bien.Con la llegada de las vacaciones estivales, los gorriones regresan al nido tras sus quehaceres diarios en sus vidas urbanitas. En castellano. Los emigrantes que echaron a volar de los pueblos -por aquello del éxodo rural- regresan a éstos para descansar en compañía de sus mayores y de paso -sólo para entretener el gusanillo- dar unas lecciones magistrales de lo sabelotodo que son. Por enseñar, enseñan al agricultor hasta cómo tienen que plantar las habichuelas, y es que el urbanita o mascachapas, en este caso, lo único que ha oído hablar de éstas, es lo que figura en el cuento de Jack y las Habichuelas Mágicas, pero como lo ha leído, pues ya se cree con todo el derecho a hacer su correspondiente afirmación como si de palabra de Dios se tratase.Ahora bien, nosotros los urbanitas con nuestros títulos, másters y demás certificados made in England o en Deutschland, nos creemos con toda la libertad a opinar de todo, olvidando que la sabiduría popular no se aprende bajo el techo de una universidad, que poco conoce de la vida .Todo esto viene porque, el otro día, Valdechicano del Listillo estaba revolucionado, ya que el catedrático de turno de no sé qué sitio con no sé cuántos títulos, le había dicho al abuelo Majín por dónde tenía que llevar a las ovejas para que éstas no erosionaran el conjunto historico de la villa. Ahora, después de decenas de años pastoreando a los animales, llega el chupatintas de turno y le dice a Majín, por orden y gracia de la Administración, cómo tiene que hacer su trabajo. Acabose. A mi amigo lo único que le queda es el pataleo, porque, ¿qué sabe l´ tonto el pueblo de lo que se cuece en la city? Así, por donde trabajaba el abuelo, la constructora Amiguetes SL realizará 3.000 viviendas adosadas, eso sí, patrimonio artístico del urbanita, por obra y gracia del todopoderoso ladrillo.

J.J.López

Achaques modernos


Uno, dos y tres, yo me calmaré, todos lo veréis. Así, como si de una terapia de choque se tratase, muchos psiquiatras y psicólogos utilizan este tipo de métodos para tratar de paliar los efectos nocivos de unas enfermedades psicológicas que -por desgracia- están a la orden del día.Estrés, depresión, ansiedad... son las enfermedades del futuro resultado de un ritmo de vida vertiginoso, y que de seguir así, acabará por volvernos locos a todos. Atrás quedaron achaques como el sarampión o la varicela que eran el pan nuestro de cada día. Hoy están más de moda este tipo de transtornos psicológicos que no se solucionan con un simple reposo en cama o con el jarabe de la abuela.Según el director médico del Complejo Asistencial de Palencia, una media de veinte pacientes ingresan en el Hospital Psiquiátrico diariamente. Pero si me apuran, no es algo tan anormal, y me explico. En la actualidad observamos por los medios de comunicación como gente privilegiada, por ejemplo, el caso de famosillos y futbolistas que también sufren de estos males. Si no, ¿qué me dicen del sevillista Jesús Nava aquejado de una ansiedad que no le deja desarrollar sus habilidades con el balón? ¿o de la difunta Carmen Ordóñez, que tras múltiples depresiones tuvo un final poco aclarado aún en el día de hoy?Es decir, que si la gente con una vida más cómoda las sufre, ¿cómo evitar que las personas normales que llegan a fin de mes a base de apretarse el cinturón no las padezcan? Menos mal que estas enfermedades no entienden de clases sociales y que la clave está en ser feliz con lo que uno hace.Sin embargo, algo hay que hacer para que el españolito de a pie vuelva a tomarse las cosas con un poquito más de calma y tire de cañita y olé para aparcar a una lado toda esta vida de estres moderno.Por ahora, ante la falta de una cura efectiva de estas enfermedades, nos tendremos que conformar con recitar en alto el famoso Don´t worry be happy (No te preocupes sé feliz).

J.J.López

martes, agosto 15, 2006

Llame usted mañana


Si Larra levantase la cabeza y viese en lo que nos hemos convertido no tendría más remedio que rescribir su famoso Vuelva usted mañana aplicado a las nuevas tecnologías.Me encontraba el otro día sentado en una terraza, refugiándome de este insoportable calor, cuando interrumpió mis pensamientos mi amigo Luis que venía de preguntar por si le habían otorgado ya sus prácticas en empresa.Luis no hacía más que vociferar en contra del personal administrativo y es que mi compañero hacía tres semanas que había realizado su solicitud, complementada con multitud de papeleo, certificado de estudios y hasta su pedigree. Luego los datos se perderán por error y todo se solucionará con que Luis rellene de nuevo los datos. Total el interesado es él, ¿no?Tras este primer paso en el que más de uno abandona, viene la espera.Luis se encuentra en época de exámenes y no puede permitirse el estar perdiendo el tiempo en acudir una y otra vez al centro administrativo a averiguar si ha sido o no seleccionado. Por supuesto, el cuerpo secretariado está muy ocupado para realizar una llamada y comunicar a mi amigo el devenir de sus prácticas. Total, el interesado es él, ¿no?Mi amigo deja pasar una semana y comienza a preocuparse, puesto que de ese papeleo depende su futuro, futuro que se encuentra estancado en alguna repisa del susodicho centro porque los administrativos han estado muy ocupados... «Llame usted mañana», le dicen a mi colega y así durante una semana en la que cada día se pone un miembro diferente del cuerpo burocrático a constestar a Luis.Finalmente, entre cigarrillo y cafelito, un miembro del cuerpo dificultativo se acuerda del formulario de Luis y lo manda a la empresa de turno, sin tener en cuenta que ésta hace una semana que cerró sus contrataciones. Lo único que le dijeron a mi amigo fue: «Llame usted mañana».

J.J.López