El Juego de los Idiotas

viernes, septiembre 22, 2006

Ingenio español


OPINIÓN

Volvamos unos cuantos años atrás... no, no tanto. Más o menos a cuando íbamos al colegio y deseábamos que esa chirriante campana sonara para salir al patio. Todos salíamos como alma que lleva el diablo buscando una pelota, unas canicas, unas tabas o vaya usted a saber qué. La cuestión es que allí estaba el origen de una de las tradiciones más vigentes en la actualidad, los motes. Hoy todo el mundo tiene uno y si no lo tienes, no eres nadie. Los hay despectivos, pero tradicionales: negro, gordo, mongol, gafotas, orejudo y demás improperios clásicos dentro del diccionario de la Real Academia de la lengua de la calle.
Hay quien dice que aquí está la cuna de ese término tan de moda. Sí, hablamos del acoso escolar o bullying, como dicen los pijeras de turno. Sin embargo, yo difiero de esos expertos que, por activa y por pasiva, parecen empecinados en ver fantasmas donde no los hay. Los motes existen desde tiempos de nuestros bisabuelos y no por ello se hablaba de acoso a nadie.
Qué sensación más maravillosa cuando se ganaba una batalla de motes a ese personajillo de tu misma clase que se creía un dios por no tener las orejas estilo Dumbo o los ojos achinados. Se le llenaba a uno la boca cada vez que repetía, una y otra vez, esa palabra milagrosa que hacia partirse a todo el mundo... ¡qué tiempos!
Uno pensaba que todo eso quedaba relegado al mundo infantil, pero nada más lejos de la realidad. En el trabajo todo el mundo acaba teniendo su pseudónimo identificativo, sólo que ahora, esa denotación despectiva o no nos importa o ha sido relegada a un segundo plano.
Spain is different y ayer, hoy y mañana seguiremos poniendo mote a todo y a todos, porque es algo innato en nuestra cultura y, no por ello, el niño estará siendo maltratado. Ahora bien, entiéndaseme, siempre que no haya una malicia manifiesta que pretenda hundir a una persona, pero háganme caso, en la mayoría de las ocasiones la marabunta suele escuchar campanas y no sabe dónde.

J.J.López

viernes, septiembre 08, 2006

'Asín' de fácil


OPINIÓN


Os acordáis de cuando aprendistéis a caminar? Pues claro que no. Era algo tan fácil e innato que cualquiera sabe hacerlo con el simple paso de los años. Eso les ocurre a los enchufados y demás chupones del tarro, que las cosas les cuestan tan poco que para qué recordarlas y esforzarse en mejorarlas. El niño bonito termina su carrerita, modulito o panzada en el sofá para que papá o el tato, en su defecto, le saquen las castañas del fuego y le busquen su futuro en la empresa Amiguetes SL. Asín de fácil. Y digo yo, manda huevos que haya otros tan puteados que tengan que buscarse las habichuelas a base de currículum y paseos por todas las compañías habidas y por haber a la espera de la llamada prometida. El buen hijo de vecino se pasa media vida estudiando duramente para que el amigo bobalicón encuentre ese puesto tan ansiado por ser cuñado de La Melencia. Lo mismo dan los cursos de inglés, francés, alemán o arameo porque los amigos se lo pasan por donde todos sabemos sin tener ningún tipo de consideración hacia tu persona. Pero que no se me entienda mal, la culpa de toda esta situación la tiene la Universidad, organismo que tenía que estar luchando por los intereses de los alumnos, pero que está más preocupada por dar de comer a sus caciquillos y lameculos englobados en departamentos como el COIE, encargado, en la teoría, de gestionar las pácticas de los alumnos, pero que en la práctica, es la máxima barrera para que éstos no puedan acceder a una experiencia que les ayudará en su trayectoria profesional. Este departamentillo está dirigido por incompetentes más preocupados de lavar los platos e irse a su casa que de ayudar a los alumnos. Y es que, que no te vendan la moto, la Universidad no es de los alumnos. A ellos les interesa mucho más rascarse la espalda mutuamente que un simple alumno, que, total, sólo es una unidad de pago más.Así que amigo novato que entras en la Uni, vete buscándote padrino porque ellos no van a mover un dedo por ti.

J.J.López

sábado, septiembre 02, 2006

Entrevista a 'Miki' Molina


El actor Miguel ‘Miki’ Molina goza de una dilatada experiencia en el cine (le vimos en La ley del deseo, de Pedro Almodóvar, o Las cosas del querer, de Chávarri, entre otros) y en la televisión (Ana y los siete, Lleno por favor)

«Es malo que la Iglesia marque reglas estrictas»


Llevar a cabo una doble vida se plantea como un juego difícil y peligroso para los homosexuales que por una u otra razón no pueden salir del armario. Esto le ocurre a Mauricio el personaje que interpreta Miki Molina en Cinco gays.com.

¿Interpretar a un homosexual habrá sido duro para alguien acostumbrado a interpretar papeles muy de macho ibérico?
No, porque me lo he tomado como una historia de amor entre dos personas independientemente de su condición sexual y por eso ha sido más fácil.
Lleva mucho tiempo metiéndose en la piel de Mauricio, tanto qué hasta podrá notar lo que siente un gay, ¿qué opinión tiene del trato de la Iglesia católica hacia este colectivo?
¡Uf! Todos los colectivos que marcan reglas estrictas son malos, y la Iglesia forma parte de este tipo de instituciones. Cada uno es como es y nadie tiene que imponer nada.
¿Qué le lleva a su personaje a no reconocer su homosexualidad?
Su situación social. El hecho de casarse en un breve periodo de tiempo con una mujer empresaria pudiente. Diríamos que es una persona que tiene que salvaguardar su imagen de cara al exterior.
Sin embargo, él conoce a cuatro gays por Internet y se desmelena...
Exactamente no es así, a sus recientes amigos les sorprende mucho la situación cuando van a celebrar la despedida de soltero de mi personaje.
¿Teatro, cine, televisión... o música?
(Risas). Yo creo que teatro, aunque la televisión me haya dado la fama con Lleno por favor o Ana y los siete. Subirte a un escenario te permite tener un contacto más cercano con el público y es un trabajo que tiene un principio y un fin, pero la caja de hacer cosas también está muy bien.

J.J.López

viernes, septiembre 01, 2006

Gente entendida


OPINIÓN



No hace mucho tiempo, en un periódico no muy lejano el menda publicó un reportaje -que no crónica como se le ha denominado- que titulé Paredes de Nada... menudo titulito, ¿verdad? ¡Uf! Los más entendidos, licenciados en Periodismo, Interpretación y Captación de titulares, ya tacharon a mi persona de antiparedeño. Qué listillos, benditos sean.
Estoy hasta los huevos de esa gente que cree saberlo todo y no sabe nada, ¿por qué cojones no os leéis toda la información antes de hacer juicios? Y es que lo que más me jode, es que el reportaje llevaba ese titular como cabecera para captar la atención del organismo que tenía que llevar a cabo el polígono industrial del municipio. Es decir, guapines, que lo que se pretendía es que mi querida Paredes de Nava, (y no va con ironía, lo digo por aquellos que no saben leer entre líneas), contase con el área industrial prometida hace tres años por parte de la Administración.
Hay que saber interpretar antes de malgastar el tiempo en lanzarse a realizar cartas al director o llamadas telefónicas, basadas en el desconocimiento y la ignorancia.
Pero no se vayan porque lo mejor de todo es que, estos entendidos de Paredes de Nava, tan preocupados por la localidad y su devenir, llevan tres años callados en lo que se refiere al polígono cuando deberían saber que la construcción de éste es la base para que la localidad se desarrolle y ocupe un lugar en el mapa. Sin embargo, ellos se preocupan por la localidad, no tengáis ninguna duda. Ellos ya tienen el cielo asegurado con la organización de los veranos culturales, las rutas turísticas y hasta la pera limonera. Mientras tanto hay personas que no proclaman a los cuatro vientos sus labores por la localidad y consiguen más que los susodichos.
Y repito, por si alguno no lo ha entendido, estoy hasta los huevos de esa gente que se aburre en casa y sólo con leer el titular, ya se atreve a mandar cartas, e- mails o señales de humo. Aprendan a leer, ¡joder!, qué no es tan difícil.

J.J.López