Hay muchos trabajos y profesiones en los que el aspecto vocacional pesa más que cualquier remuneración o reconocimiento popular. El Ejército, con sus militares de a pie a la cabeza, es uno de esos estamentos que, pese a su larga sombra en la historia de nuestro país, realiza una función encomiable. Sus miembros podrían estar considerados como los héroes del siglo XXI, aunque no salgan en la última
peli de
Spiderman o no salven al mundo de algún tirano de cómic barato.
Estos superhombres se embarcan, sin pensárlo dos veces, en cualquier misión de ayuda humanitaria, ya sea a destinos cercanos o a lugares tan inestables políticamente como Kosovo o el Líbano. Precisamente, es este último país, el escenario al que se desplazan, de forma escalonada hasta el próximo domingo, cinco contingentes de la Unidad de Apoyo Logística 61.
En total, 192 soldados entre los que se encuentran nueve palentinos: dos cabos primeros, un cabo y seis soldados. «Se han mostrado muy felices y con muchas ganas de ayudar en esta nueva misión», afirma el comandante Marcos, de la Logística 61, en la capital vallisoletana.
Objetivos. La finalidad del contingente es proporcionar ayuda logística y humanitaria en el término municipal de Blat, área donde se encuentra la base española Miguel de Cervantes (sector Este del país mediterráneo).
La unidad pasará a formar parte de la
Brigada Multinacional Finul (Fuerzas Interinas de Naciones Unidas en el Líbano) y estará comandada por el teniente coronel José Luis Sánchez Alor.
Los nueve palentinos, siete de nacimiento y dos de residencia, han realizado un entrenamiento exhaustivo que tiene en las largas caminatas su punto más fuerte, ya que éstas podrían convertirse en usuales, debido a la falta de infraestructuras en la República del Líbano. De igual forma, los miembros de la
AALOG-61 han sido preparados para realizar tareas de transporte y abastecimiento, así como labores de recuperación y mantenimiento.
Riesgos. «Se trata de una zona tranquila, sin apenas altercados», adelantaba ayer el comandante de la Unidad en Valladolid.
Sin embargo, durante la ceremonia de despedida, celebrada el pasado domingo en la capital vallisoletana, el coronel de la agrupación
AALOG 61, Fernando Moragas, pronunció un discurso a los militares en el que destacó el riesgo que se corre con esta misión exterior. «Partís como fuerza internacional a un país en el que la población civil en general os dará la bienvenida y más ahora que el Ejército español ha sido víctima de un criminal atentado terrorista contra nuestros valientes soldados a los que recordamos. Es por eso que os doy la orden de que no bajéis la guardia», avisó.
Realmente, la situación de los soldados españoles en la República mediterránea ha mejorado, desgraciadamente, a raíz del atentado que el contingente nacional sufrió el pasado 24 de junio, en el que murieron seis militares y resultaron heridos otros dos.
La brigada española se halla desplegada en el país desde otoño de 2006 y su misión, en palabras del Ejecutivo Central, «es garantizar la paz en la zona tras el conflicto que causó, en poco más de un mes, casi 2.000 muertos y miles de damnificados».